Grandes odiseas y momentos



Con permiso, o sin él puesto que ya está hecho, le tomo prestado el título a La Dulce Pena

para la entrada de hoy. Odisea lo que se dice odisea, pues no, y gran momento... más bien

penoso, pero es lo que hay. Ya dije que me iba a tomar una copa en honor a cada verdadero

amigo, ¿recordáis? Pues os diré que sólo me tomé dos, una en honor a Dreamcatcher, por

supuesto, pues siempre me ha demostrado estar ahí, incluso en la ausencia; y la otra en

honor a alguien que me pidió que no la mentase (aunque lo veo francamente difícil, guapa).

Y, por supuesto, después cogí el coche como cada vez que lo hago para desconectar, es

decir, sólo, en silencio, de noche, por carreteras de montaña y, a ser posible, por las que

nunca antes haya pasado. Así que tomé dirección a Las Ventas de Zafarraya (carretera

que sí transité una vez con anterioridad, pero bueno), que no es el camino más aconsejable

para conducir de noche. A decir verdad, no se me ocurre una carretera más desaconsejable

para hacerlo. Es un trayecto corto, 29 km, pero llegar a 50 por hora es ir como un loco, y

pasar de 60 es acabar despeñado 200 metros más abajo. El paisaje, sólo visible gracias a

que la luna brillaba con fuerza, es básicamente una tierra baldía salpicada de árboles aquí

y allá, nada interesante, la verdad.



Ya en la provincia de Granada me da por hacer uno de mis violentos giros de "mmm... sigo

recto... ¡¡no, a la izquierda!!" (alguna vez pegaré un porrazo, menos mal que a las horas a

las que conduzco sin destino fijo el tráfico es nulo y te cruzas con más conejos que coches).

Y es ahí donde la carretera se suaviza un poco y lo sorprendente es el paisaje. Tras unos 15

o 16 km no puedo evitar detenerme. A la izquierda de la carretera, coincidiendo con la cara

norte de las montañas, densas arboledas, hogar de ciertas especies de caza menor (no

reventara un coche contra el club de caza, que está al pie de la carretera >.<), impiden ver

siquiera el suelo. A la derecha, en la falda sur, sólo tierra y rocas. Ni un árbol en

centenares de metros, tan sólo amarillenta tierra infestada de grandes rocas de granito. A

la izquierda, sentirse arropado, acompañado... a la derecha, triste y sólo. Dudé, pero

finalmente me dirigí a la derecha, y me hice un hueco entre roca y roca para estirar las

piernas y llenarme de aquellas sensaciones. Miraba al fondo, al otro lado de la carretera, y

cada vez que lo hacía me atravesaba un sentimiento distinto. Envidia, pereza,

autocompasión, enfado, tristeza, soberbia, soledad...



Y así me dieron las dos de la mañana, hora a la que me llamó quien-no-quiere-

ser-nombrada para saber dónde estaba, porque no me encontraba conectado (si alguien

creyó que el título del blog era meramente casual, se equivocó). Y tras la llamada decidió

venir conmigo. Por cierto, Nuria, estás como una cabra. De entre todas las carreteras de la

provincia y aledaños, ¡tuviste que elegir justo ésa para enfrentarte a ese pánico a conducir

de noche! ¡¡Y córtate un poco, que en un mes me has pintado el coche de negro neumático

(inexplicable...), rojo ladrillo y verde "saxo"!! Pero aún así estoy orgulloso de tí ^^.



Tan pronto llegó (hora y pico más tarde), de pronto no me apetecía estar allí, ya no quería

estar del lado de la tristeza y la soledad, quería subir al otro lado, entre los árboles. En un

principio pensé que no podría subir una pendiente del 70%... luego descubriría que lo que

no podía era bajarla :P En fin... Al principio me sentí extraño en ese otro lado, más

arropado, menos solo (la vida es un triángulo; existe el lado amable de la vida, el lado

oscuro, y el lado Coca-Cola. Decididamente, el mío es el segundo), sentí que no pertenecía a

aquel lugar. Pero luego, hablando con quien-no-quiere-ser-nombrada, empecé a sentir

justo lo contrario, que era mi sino pertenecer a aquel lugar, y que, a pesar de la última

entrada, no estaría tan solo como me sentía entonces. Supe que al menos una de esas

personas a las que había nombrado, vendría. Mil gracias, Olga, por ser mi AMIGA, por

estar ahí, y por demostrarme aun sin darte cuenta que, aun oscuro, no ha menester de ser

todo negro.



El camino de vuelta -en el que a la dificultad de la carretera se suma la de la altura del sol

(estaba amaneciendo ya) fue mucho más tranquilo. Y fin de la historia :P ni que decir tiene

que luego NO me acosté, ¿ya para qué?

4 noctámbulos dijeron...:

Josemy dijo...

Ante todo tú puedes coger lo que tú quieras... siempre que digas el autor y/o referencia... po no me importa... jaja
(Pero.. ese blog no es de La Dulce Pena, es de Josemy.. xD)

Carreteras peor que esa, pues no conozco yo muchas la verdad, pero, conozco una parecida... En la misma dirección, pero en vez de salirte dirección Puente Don Manuel/Periana a la altura del pantano, sigues recto... Mucho rato, hasta que veas una gasolinera (a la derecha), y luego, 100 metros más adelante, una salida para Mondrón también a la derecha... Sigue por esa carretera, hasta que vuelvas al Pte. Don Manuel (tardarás un poco -bastante- pues también está llena de curvas y más estrecha que la de Zafarraya).

Además, hay un camino alternativo para ir a Zafarraya, que también tiene bastantes curvas, algunas menos, pero, luego se conexa a ese y pilla, que es pasando antes por Periana, y la aldea conocida como La Muela (ya tienes otra ruta más). Sino, siempre puedes venir a Las Mayoralas.... jajaja

Ahora en serio, cómo cambian los sentiemientos de un lugar a otro, y simplemente en escasos metros...

Me alegro de que puedas contar con amigos, eso siempre es buena señal....

Un Saludo
(pero sólo uno... )

Ángel del Dulce Dolor dijo...

Francamente, más de una vez he estado tentado de llamarte y decir "Estoy en Periana, ¿mejor ocasión para arreglar las cosas?", pero claro, despertarte a las 3 o las 4 de la mañana no es un buen comienzo para arreglar nada :P . Gracias por las rutas. No sé si me acordaré de alguna en el momento preciso (o si querré hacerlo, pues una de las cosas que me hacen sentir bien es no saber a dónde voy ^^), pero lo intentaré.

Un saludo (¡¡y van 3 hoy, no como tú, que sólo das uno, tío rácano!! Jajaja)

Josemy dijo...

No, a las 3 de la mañana no es lo mejor hacer eso.. jaja, erpo aún queda en mi memoria una chica que me llamaba a las 3, y me quedaba hablando con ella hasta las 6, y luego me levantaba a las 7 para ir a la obra... qué fines de semana
(qué juventud.. que ya pasó...)

Siempre es mejor ir por caminos que no sepas donde van, tienes razón... Cómo dijo el (¿)poeta(?). "No vayas por senderos ya trazados, que te llevarán dónde otros ya hayan estado" (o algo así)

Otro saludo (van 3, porque en mi blog te he dado uno de los 2, el otro no, porque no he contestado al comment -aún-)

Anónimo dijo...

José, ¡tres veces leí este post! la 1ª vez, pensé que necesitabas soledad,
en la 2ª te vi a través de mi alma, y en la 3ª sentí la necesidad de decirte que todos los caminos – no llevan a Roma, no - necesitan que el poder del corazón salga a la luz, que los instantes en que uno se encuentra verdaderamente solo, no se anclen en el alma, sino que sigan esos caminos, y se pierdan en las brumas.
Que como muchas veces te he de repetir, siempre… ¡siempre habrá un amanecer nuevo!
Mi corazón se mantendrá a tu lado, aun en tu soledad.