El pasado domingo, 24 de agosto, un Boeing 737 de la aerolínea privada Itek-Air con unos
100 pasajeros se estrelló en la capital de Kirguistán mientras se dirigía a la ciudad de
Mashhad, en el noreste de Irán. Al parecer, el avión sufrió un fallo técnico no lejos del
aeropuerto internacional de Manás, en las afueras de la capital de Kirguistán, Bishkek,
aeropuerto de origen de dicho vuelo. Apenas transcuridos 10 minutos de vuelo el piloto
informaba de problemas en la aeronave y de su intención de regresar. Aunque diversas
fuentes ofrecen onfirmación contradictoria respecto al número de ocupantes del aparato
(unas informas de entre 83 y 90 pasajeros, otras 100, y las más fiables 120 y 123),
reuniendo información he sabido que eran 126 las personas implicadas en el accidente, 120
pasajeros según informa el aeropuerto de Bishkek, y 6 tripulantes del avión. De las 126
personas sólo se cuentan 20 supervivientes y 3 desaparecidos, lo que nos da una cifra de
103 muertos.
Ese mismo día, una avioneta Cessna Grand Caravan, perteneciente a la aerolínea
guatemalteca Aéreo Ruta Maya,
sufría otro aparatoso accidente en Guatemala, dejando
un saldo de 11 muertos.
Y mi pregunta ahora es... ¿qué pasa?
¿Éstos no importan? Cuando algo
trágico sucede a las puertas de
nuestras casas, y se hace bombo
mediático del asunto, todo son
lamentos y pesadumbre que, digan
lo que digan, responde más a una
necesidad de sentirse integrados en
una macro-hipocresía colectiva que en sentirse realmente solidarizados con los familiares
de las víctimas. Ovejas bobas, donde va una van todas. Pero con las familias de Kirguistán,
Irán, China, Canadá y Turquía, que han perdido familiares en el aeropuerto internacional
de Manás, y las de Guatemala y EE.UU. que los han perdido en Guatemala... con ésas no
nos "solidarizamos", ¿verdad? "Ésos no son de aquí", piensan la mayoría. Pues, tanto unos
como otros, sean de donde sean, son simplemente seres humanos, como tú y como yo. ¿Por
qué no merecen entonces la misma atención? Cuando vemos en los telediarios las tragedias
que ocurren en diversos puntos del globo, la gran mayoría lo ve como si no tuvieran la
menor importancia. Este fin de semana han fallecido 23 personas en nuestras carreteras, y
1300 en todo el mundo sólo en actos de violencia... pero bah, lo que pasa en Irán, en Cabo
Verde, en el Líbano, en Afganistán o en Georgia, sólo por poner algunos ejemplos... ¿qué
nos importa, verdad? No es lo mismo que pase aquí o que pase allí, parece ser. Pues ya que
tan hipócritamente se finje solidaridad con las víctimas acá, finjir es sencillo, también
habría que acordarse de los de allá. O mejor aún, basta ya de finjir, que se admita ya que
importan un bledo las 154 víctimas de Madrid, las 103 de Bishkek y las 11 de Guatemala, y
que cada cual se quede sólo con esa patética psicosis emergente a coger un avión, no sea
que le pase a uno y miles de personas derramen en nuestro recuerdo lágrimas de cocodrilo.
4 noctámbulos dijeron...:
Nadie puede preocuparse por todas las personas que mueren, entonces, por lo general, lo hacen por las que tienen más cerca...
Yo, por mi parte, sólo me preocupo por las que tengo más cerca, la familia... el resto, sí, pobres, pero, sino los conocía, nada puede hacerles...
Que de razon tienen tus palabras....
Llevo mucha prisa, luego te comento en condiciones ^^
La cuestión, Dulce Pena, es ¿quién se preocupa? Hay mucha gente diciendo que está afectada por lo del MD-82, aun sin conocer a nadie del pasaje. Si, teóricamente, están afectados por la trágica pérdida de vidas humanas, ¿es que se es más o menos humano según lo cerca o lo lejos que te pille? Lo siento, pero no lo comparto, y dudo que llegue siquiera a comprenderlo.
No es que se sea más o menos humano, eres lo mismo de humano...
¿Entonces tú no te preocupas por nadie?
No te pido ni que lo compartas ni que me entiendas... sólo, que creo que la gente piensa así...
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